ESTADO DEBERÍA DUPLICAR INVERSIÓN EN JARDINES INFANTILES PARA ALCANZAR ESTÁNDARES DE CALIDAD

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Investigación muestra que para alcanzar los niveles de la OCDE habría que aumentar en 117% el aporte actual que reciben los recintos municipales o de fundaciones.

Hace un año, la Sociedad de Instrucción Primaria (SIP) comenzó a analizar si les convenía incursionar en la creación de jardines infantiles. Para ello encargaron un estudio para definir los estándares de calidad que debían cumplir y el costo de alcanzar esos niveles.

El resultado de la investigación -que realizó un grupo de especialistas en primera infancia de la U. Diego Portales- demostró que el Estado debería duplicar la inversión que realiza por cada niño, para cumplir con parámetros cercanos a los de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE).

El análisis se centró específicamente en los jardines llamados “de vía transferencia de fondos” o VTF, que son administrados por entidades privadas o municipalidades, y que concentran el 40% de la matrícula de los niños menores de cuatro años. Estos recintos reciben menor aporte estatal que los de la Junta Nacional de Jardines Infantiles (Junji).

Según explicaron Lorena Rivera y Francesca Faverio -ambas investigadoras del Centro de Políticas Comparadas en Educación (CPCE) del plantel y que trabajaron el tema junto a Alejandra Cortázar-, el valor promedio asignado para los niños de 2 a 4 años que van a los jardines, al momento del estudio, era de $75.500. Pero para financiar un proyecto de calidad se requerirían$164.500 al mes, es decir, 117% más.

“Para alcanzar estándares de calidad internacional promedio es necesario gastar al menos $160 mil por niño. Es decir, si bien ha habido un incremento significativo, todavía estamos lejos de llegar a estándares internacionales de calidad”, explicó Rivera.

Entre los parámetros considerados para que los jardines infantiles avancen a la calidad, están la mejora en la infraestructura -como aumentar al doble los metros cuadrados por niño en espacios exteriores- hasta el incremento en los sueldos de las educadoras y la mejora en el perfeccionamiento de las técnicas en párvulos.

A juicio de las autoras de la investigación, uno de los cambios más difíciles de hacer es la mejora en los recursos humanos.

“Esto incluye contar con personal altamente capacitado, con buena formación docente, con experiencia y con buenas condiciones laborales. No es posible realizar estos cambios de un día para otro. Las modificaciones en relación a los recursos humanos corresponden al 80% del aumento en la transferencia de fondos“, explicó Francesca Faverio.

La gerenta general de la SIP, Lily Ariztía, coincide en que mejorar la formación de las educadoras y de las técnicas en párvulos es fundamental para entregar una educación inicial de calidad.

Pero agregó que también habría que mejorar los contenidos enseñados a los niños, los ambientes en que se producen el aprendizaje -”hay salas donde el papel mural son pósteres de dibujos animados que llevan años”, acota- y las pautas de evaluación de las educadoras, para que sepan en dónde reforzar a los niños.

Ariztía recordó que la educación inicial solo tiene el impacto esperado en el futuro de los niños si es de calidad.

Por su parte, la secretaria ejecutiva del Consejo Nacional para la Infancia, Estela Ortiz, recordó que el programa de gobierno de Michelle Bachelet plantea un compromiso con aumentar la cobertura y la calidad de los jardines infantiles. Sobre el tema del financiamiento, sostuvo que será incluido en los cálculos que está realizando el Ministerio de Educación con los fondos de la reforma tributaria.

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Aporte

Para mejorar la calidad, el monto asignado por cada niño debería aumentar a $164.500. Sociedad de Instrucción Primaria incursionará en educación inicial

A partir del estudio realizado por Alejandra Cortázar, la Sociedad de Instrucción Primaria (SIP) decidió abrir dos jardines infantiles, con lo que incursionará por primera vez en la educación inicial.

Los recintos estarán en San Bernardo, donde se planea atender a 120 niños, y en San Ramón, donde el jardín está considerado para 96 infantes. Según explicó la gerenta general de la SIP, Lily Ariztía, solo están esperando que se resuelvan los trámites administrativos para poner en funcionamiento los recintos. “Ojalá antes del 2015″, afirmó.

“Nos dábamos cuenta de que nuestros niños llegan a prekínder, y ya han perdido cuatro años que nosotros tenemos que recuperar, y no tenemos un minuto que perder. Vimos si era financiable un proyecto de primera infancia, y levantamos el tema. Nuestra idea es empezar con los niños a los seis meses y terminar a los 18 años”, explicó Ariztía.

La gerenta general de SIP agregó que para desarrollar las iniciativas tuvieron la ayuda de la Comunidad Judía y la Fundación Educacional Choshuenco.

 

 

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Fuente: El Mercurio

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